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Lanzamiento de Yo, acuso recibo de Magdalena Helguero Falcón III
miércoles, 21 de noviembre de 2012



De este modo, según estas características, algunos enfrentan su exilio positivamente, con ambiciones, intentando sacarle el mayor provecho personal y familiar; otros afuera se convierten en verdaderos líderes políticos o sociales; también están los que se bloquean y no ven más allá de su propio infortunio; y los que aprenden sin parar, no sólode las instituciones educativas sino especialmente de todos aquellos que van conociendo y amando, sean estos un destacado analista o una señora que vende comida en la esquina de la casa, un chino camarero en el restaurante más cercano o una pintora de renombre. Todos son escuela pura, incluso los más miserables y desposeídos en todos los sentidos. Y creo que Magdalena fue de estos últimos exiliados. A pesar de que en una parte de su libro confiesa que “el exilio es una de las experiencias más desintegradoras que se puedan vivir” y de que en Estados Unidos padeció trastornos emocionales, secuelas de lo vivido en Chile, tal vez sin percibirlo se fue convirtiendo en ciudadana del mundo, abierta a todas las culturas y opciones, comprometida y amiga de quienes jamás habría imaginado antes. Respecto a Nueva York, señala (pág 49)…..

Y su trayectoria profesional y laboral también le permitió desplegarse en un abanico de posibilidades para su crecimiento personal. Como Profesora Básica y a punto de convertirse en periodista cuando salió de Chile, allá ejerció como traductora, secretaria, asistente social, mesera, homless, entrevistadora, vendedora, incansable buscadora de lugares donde vivir...  Con todo ese bagaje y más, aprendió que la vida es mucho más amplia; el mundo  mucho más vasto; que las personas, según sus costumbres y experiencias, cobijan variadísimas historias y no se dividen en buenos y malos, como tampoco los pensamientos necesariamente son positivos o negativos.

Mucho nos enseña Magdalena en su libro. También de sus dolores en el exilio, tanto así que de pronto me dan ganas de preguntarle si cree en el “Sueño americano”. Elia Parra, Filsa 2012.